El Comentario Editorial
Amigos, qué tal? Que fea costumbre esa de autoelogiarse, hasta llegar al grado de autofelicitarse por algún acontecimiento importante. Es evidente su patología por falta de atención.
Demandan la atención, los aplausos y los cumplidos que nunca tuvieron.
Por fortuna, lo vuelvo a decir: estoy vacunado contra eso y más. No los tolero y hasta siento pena por ellos.
Empobrece su alma, lejos de enriquecerla, quien vive de los autoelogios, quien anda de presumido y prepotente. La sencillez y la humildad son las vacunas mejor recomendadas.
